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| ¿y estos que eran? |
El pavo estuvo bien, probemos el prensado. El aluminio está
grasoso, eso es mala señal, ¿qué no me estaba cuidando de las grasas?, necesito
proteínas.
Bueno, este pavo está… espera ¿esto es cerdo?, o este es... No
entiendo, saben igual, bueno, ni siquiera saben a pavo o cerdo, pero sí parece
pavo, mira, está rosita, pero sabe más a cerdo.
Wey, no mames, no sé distinguir entre la carne de pavo y de
cerdo; la culpa la tiene el cocinero. No es importante ¿sabes? Vamos tarde a la conferencia de las once. ¡Wey, no mames! ¡Dos seres vivos murieron!
¿Por qué murieron?, bueno, no murieron, los asesinaron,
¿ahora te harás vegetariana? No podría, no me gustan las verduras, bueno, me
gusta la papa, pero la papa engorda ¿qué no se supone que me estaba cuidando de
las grasas?
Y casi termino, y sigo sin saber si este animal era una cosa
u otra, y que mal pedo que uno muera y la gente no sepa lo que eras. Dos seres
vivos han perdido su identidad entre mis dientes, soy de lo peor, siento
nauseas.
Sí, bueno, dudo que el propósito del cerdito o del pavo fuera
alimentarme, los animales deben de vivir por algo más profundo que en nuestro
raciocinio no entenderíamos nunca.
Nuestro raciocinio ¡ja! Ni siquiera sé cómo se escribe esa
palabra, está en la lista de aquellas que siempre tengo que consultar antes de
utilizarlas en una oración. Tengo problemas con la “s” y con “c” y con el resto
del mundo. No, no, ellos tienen problemas conmigo.
Oye pero el cerdo, el cerdo que me estoy comiendo sin saber
si era pavo, o que me comí sin saber si era un mamífero o un ovíparo, ese cerdo
tenía orgasmos de 30 minutos, yo nunca he tenido uno así, ni lo tendré, no
creo. También son capaces de eyacular la cantidad de semen que cabría en una
lata de coca-cola, jaja, sí yo fuera uno de los hombres con los que he estado,
me sentiría bastante en desventaja al respecto.
El pavo, del pavo no sé nada, no sé nada de muchas cosas,
quizá quería volar, digo, era un ave, pero no todas las aves vuelan, ¿todas
querrán volar?
En fin, pobres, murieron y yo no sé para qué murieron, y ni
siquiera sé que eran, no sé qué querían, no sé hasta qué punto eran capaces de
humillarme con sus habilidades naturales que yo no poseo.
Sí bueno, no debería meditar tanto acerca de esto, Emilio
estaría riéndose mucho de mí justo ahora, cómo cuando hizo que toda la clase se
burlara de mi diciendo que yo sólo pensaba en comida; cómo si todas las
personas con obesidad o sobrepeso estuvieran enamoradas de la comida.
¡Qué idiota, qué se pudra!
¿Qué no se murió en un accidente de carro? ¡ah si! Pobre
Emilio, era agradable a pesar de todo. Nadie merece morir, pero bueno, todos
nos vamos a morir.
¿Y si en un mundo alterno alguien no sabe si Emilio era
Emilio o era yo o era un cerdo o era un pavo?
Pinche vida, a veces me caga. Bueno, no, me gusta vivir, pero
le tengo miedo a la muerte, supongo que me aterra perder mi identidad, porque
si tengo ¿no?
¿Quién soy?
Sé lo que no soy, no soy un cerdo, no tengo orgasmos ni de 10
minutos; no soy un ave, me aterra volar y no tengo alas, si las tuviera ya estaría
en el DF, o tal vez estaría servida en un buffet de comida china, o en una asador
llena de tierra esperando que alguien me coma, en una esquina; tampoco soy Emilio,
no me burlo de la gente, al menos no de esa forma.
Bueno, si me burlo de la gente, pero no estoy gorda, no
tanto, ya no tanto.
El señor me preguntó que si estaba embarazada el otro día,
pero ¿entonces si estoy muy gorda?
Debería cuidar las grasas, no vuelvo a comer grasas en este
día.
Pobre pavo, pobre cerdo, pobres todos los que han muerto, un
día yo también seré pobre, ojalá nadie me coma entonces, me daría vergüenza y ¿si
sepo feo?
