sábado, 5 de diciembre de 2015

Dios me hizo un día antes de las dos.


Los amigos que leen las mugres que escribo y piensan que son lindas son muy lindos en pensarlo, y luego la gente que no me conoce tanto piensa que debe ser lindo que alguien te escriba poemas y que podrían enamorarse de ese alguien.

Lo cierto es que le he escrito poemas a dos o tres tipos, que antes de decir nada más me dicen “hey tranquila, no te enamores” y yo no sé decir si lo haré o no lo haré.

Como si fuera algo que pueda controlarse, como querer despertar un día rogándole a las nubes que no aparezcan.

También es cierto que a veces no me explico como pude escribirle versos románticos a alguien que ahora no me importa ni siquiera un poco.

Supongo que lo mío con el mundo es eso, ser y no preocuparme por permanecer siendo lo mismo siempre.

Como los niños que dibujan dinosaurios de tamaños de mascotas y líneas con curvas en formas humanoides, y muestran orgullosos su obra porque eso es lo que son.

Y como son niños y se asume que con el tiempo aprenderán a dibujar mejor, o tal vez no, se les elogia. Pero al niño le importa una verga el elogio, su placer es la expresión.

Con esa intención empecé a escribir yo, y empecé a hacerlo mucho antes de que supiera a usar las letras, y escribía cosas que sólo yo entendía, en mi cabeza y a veces en papeles que terminaba tirando 
por ahí. Hasta que un día crecí lo suficiente para desear se aceptada y dejé de escribir cosas tontas para escribir cosas menos tontas y entonces quería escribir como parecía que escribían las demás personas que no eran tontas.

Empezando por mi diario que se convirtió en un texto bastante leído por mis familiares; siguiendo por cartas para tal o para cual, versos que inventaba y me sonaban a cosas que sentía, y que si los leyera ahora seguro moriría de vergüenza como la vez que supe que los niños de la escuela me consideraban muy gorda y fea como para saludarme de beso.

Y sin embargo, si alguna vez disfruté este oficio con ese aire limpio y puro, fue entonces, cuando no sabía usar los acentos ni entendía sobre nada que ahora entiendo, ni tampoco entendía sobre las muchas cosas que aun no entiendo.

Y en eso me atrevo a confesar que la verdadera razón por la que me cuesta trabajo lograr que las personas me amen, es esa; porque sólo soy un niño dibujando dinosaurios al lado de trazos largos y curvos con formas humanoides, que le importa una verga si lo hizo bien, pues sólo le interesa expresarse.

Como una piedra oscura e irregular en una pecera de cuarzo, no falta quien me contemple como algo exótico y digno de admirarse, pero no soy nada de eso, soy una especie de hongo que Dios plantó en el lugar equivocado, sometiéndolo a la peor de las soledades siempre en compañía.

Y hablando de Dios, ¿alguna vez les dije que me hizo un día antes de las dos?
Estaba muy apurado, tenía hambre, me hizo rápido, ya con desgano, antes de salir corriendo a la cafetería pronunció como un conjuro en la programación de mi ser “¡Ah sí! ¡Qué sea escritor!” y luego se perdió por los pasillos de las oficinas celestiales, aferrado a su taza para café.
Nunca definió de que tipo, cuando regresó el render había terminado.

Y volviendo a eso de los poemas, me han escrito algunos, me han gustado uno o dos. Aunque si no fuera por la poesía seguramente mi vida no sería lo que es ahora (un asco, en muchos sentidos; pero un asco que tiene potencial para convertirse en algo peor, o mil veces mejor); si no fuera por la poesía no tendría sentido el conocer tipos raros que se sienten superiores a mí por haber leído autores que desconozco/fumar hierba/beber como alcohólicos de los años prohibidos/ser más altos/ser más libres/tener pene/todas las anteriores,  y a los que termino besando por puro tedio, y que luego de eso me dejan flotando por ahí, uno o dos besos más, con varias semanas o hasta meses de por medio.
Si no fuera por la poesía, no sería madre, y eso si es bueno de muchas formas.

En fin, que la próxima vez que escriba un poema de verdad bueno, quizá me anime y quiera entender esas cosas que aun no entiendo, sólo para tener de que hablar en los encuentros literarios dónde esa gente pedante y falsa mide tu valor por la cantidad de autores que puedes nombrar de memoria sin que te duela la cabeza.

Sólo por darles en la madre, nada más.

Bueno, y también para que me tomen en serio, y también para sentirme un poco al nivel de los escritores que son mis amigos y que de verdad aprecio y admiro.

Lo admito, entre más conozco la poesía más me enamoro de ella, pero me siento como cuando estaba en la escuela, otra vez, y el niño guapo no me quería ni siquiera cerca.


Pero eso es lo que soy y ahora mismo, dedico mi vida a pegar mi dibujo primitivo en la puerta del refrigerador, con permiso.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Evitando las grasas.

¿y estos que eran?


El pavo estuvo bien, probemos el prensado. El aluminio está grasoso, eso es mala señal, ¿qué no me estaba cuidando de las grasas?, necesito proteínas.

Bueno, este pavo está… espera ¿esto es cerdo?, o este es... No entiendo, saben igual, bueno, ni siquiera saben a pavo o cerdo, pero sí parece pavo, mira, está rosita, pero sabe más a cerdo.

Wey, no mames, no sé distinguir entre la carne de pavo y de cerdo; la culpa la tiene el cocinero. No es importante ¿sabes? Vamos tarde a la conferencia de las once. ¡Wey, no mames! ¡Dos seres vivos murieron!

¿Por qué murieron?, bueno, no murieron, los asesinaron, ¿ahora te harás vegetariana? No podría, no me gustan las verduras, bueno, me gusta la papa, pero la papa engorda ¿qué no se supone que me estaba cuidando de las grasas?

Y casi termino, y sigo sin saber si este animal era una cosa u otra, y que mal pedo que uno muera y la gente no sepa lo que eras. Dos seres vivos han perdido su identidad entre mis dientes, soy de lo peor, siento nauseas.

Sí, bueno, dudo que el propósito del cerdito o del pavo fuera alimentarme, los animales deben de vivir por algo más profundo que en nuestro raciocinio no entenderíamos nunca.

Nuestro raciocinio ¡ja! Ni siquiera sé cómo se escribe esa palabra, está en la lista de aquellas que siempre tengo que consultar antes de utilizarlas en una oración. Tengo problemas con la “s” y con “c” y con el resto del mundo. No, no, ellos tienen problemas conmigo.

Oye pero el cerdo, el cerdo que me estoy comiendo sin saber si era pavo, o que me comí sin saber si era un mamífero o un ovíparo, ese cerdo tenía orgasmos de 30 minutos, yo nunca he tenido uno así, ni lo tendré, no creo. También son capaces de eyacular la cantidad de semen que cabría en una lata de coca-cola, jaja, sí yo fuera uno de los hombres con los que he estado, me sentiría bastante en desventaja al respecto.

El pavo, del pavo no sé nada, no sé nada de muchas cosas, quizá quería volar, digo, era un ave, pero no todas las aves vuelan, ¿todas querrán volar?

En fin, pobres, murieron y yo no sé para qué murieron, y ni siquiera sé que eran, no sé qué querían, no sé hasta qué punto eran capaces de humillarme con sus habilidades naturales que yo no poseo.

Sí bueno, no debería meditar tanto acerca de esto, Emilio estaría riéndose mucho de mí justo ahora, cómo cuando hizo que toda la clase se burlara de mi diciendo que yo sólo pensaba en comida; cómo si todas las personas con obesidad o sobrepeso estuvieran enamoradas de la comida.

¡Qué idiota, qué se pudra!

¿Qué no se murió en un accidente de carro? ¡ah si! Pobre Emilio, era agradable a pesar de todo. Nadie merece morir, pero bueno, todos nos vamos a morir.

¿Y si en un mundo alterno alguien no sabe si Emilio era Emilio o era yo o era un cerdo o era un pavo?

Pinche vida, a veces me caga. Bueno, no, me gusta vivir, pero le tengo miedo a la muerte, supongo que me aterra perder mi identidad, porque si tengo ¿no?

¿Quién soy?

Sé lo que no soy, no soy un cerdo, no tengo orgasmos ni de 10 minutos; no soy un ave, me aterra volar y no tengo alas, si las tuviera ya estaría en el DF, o tal vez estaría servida en un buffet de comida china, o en una asador llena de tierra esperando que alguien me coma, en una esquina; tampoco soy Emilio, no me burlo de la gente, al menos no de esa forma.

Bueno, si me burlo de la gente, pero no estoy gorda, no tanto, ya no tanto.

El señor me preguntó que si estaba embarazada el otro día, pero ¿entonces si estoy muy gorda?

Debería cuidar las grasas, no vuelvo a comer grasas en este día.

Pobre pavo, pobre cerdo, pobres todos los que han muerto, un día yo también seré pobre, ojalá nadie me coma entonces, me daría vergüenza y ¿si sepo feo?


martes, 7 de julio de 2015

Me gustas cuando estás, un poco más que cuando no

Me gusta quererte en ratitos y maldecirte en eternidades,
pensar en jamás volver a buscarte,
y un día de estos, en cualquier arranque,
ir directo a encontrarnos.

Soy aficionada de ese deporte extremo,
de buscarte entre las marañas de mi cabello,
que baila feliz por tenerte en frente,
o a la izquierda,
o a la derecha,
o arriba,
o abajo,
o afuera,
o adentro,
o cerca, muy cerca.

Me gusta pensarte cuando el semáforo se pone en rojo,
y olvidarte cuando se pone en verde;
extrañarte cuando está nublado,
y luego ser consciente de que los días de sol son a tu lado.

Me gustas cuando estás, un poco más que cuando no;
y definitivamente me gustas más cuando me voy,
y te dejo pensando: Esta loca no volverá.

Y un día habrás de atinar con la profecía,
y entonces, quizá, más que nunca, me gustarás,
más que Manú Chao,
y sus locas cancioncitas de fondo,
más que el mentol, y la hierba,
más que todo.

Me gusta creer que volveré,
me gusta prometerme que no lo haré otra vez,
me gusta besarte a petición,
y sólo por ello, rompería mi promesa una vez al mes.

lunes, 4 de mayo de 2015

Anuncio

Vendo alma de buena marca, una sóla puesta, en buenas condiciones, entrego funcionando, y doy garantía de treinta días.
Urge.

martes, 14 de abril de 2015

Cosas de gente lista.

Un nuevo estudio realizado por científicos de alguna universidad extranjera que ni sabías que existe, ha revelado que todos tus defectos y aquellas cosas que no has hecho y quisieras hacer, pero crees que no podrás hacer, se debe a que eres más inteligente y creativo que la mayoría de las personas.

Si comes mucho, eres impuntual, desordenado, voluble, duermes mucho, fumas, bebes, ninguna pareja te dura mucho, tienes fea letra, faltas ortográficas, dislexia, te huelen los pies y/o roncas; se debe a que tienes un IQ superior, aun y cuando ni siquiera sepas que significa eso.


"Esto aplica también para las personas que no se han casado, que aman a los gatos, que viven leyendo, que no pueden vivir sin café, que no quieren tener hijos ni familia. Estos especialmente padecen de ese inusual comportamiento por su gran capacidad creativa, misma que puede ser evidente en sus post de facebook, sus fotografías con Rétrica y sus memes de páginas que tienen nombres como "Amo leer". Si además escriben o tocan algún instrumento, son los futuros líderes de la historia del mundo, cuyos rostros recorrerán las redes sociales acompañados de frases inigualables", afirmó uno de los encargados de la investigación.


Por el contrario, aquellos sujetos que son normales y cuya existencia es común y corriente y no poseen ninguno de los hábitos y defectos en mención, y sueñan con casarse y tener hijos y un perro en vez de un gato; son personas que padecen alguna deficiencia mental que los hará infelices el resto de su vida.


sábado, 21 de febrero de 2015

Señorita selfies

Odio tu vida ficticia,
tus sonrisas posadas,
tú comida sana,
tus frases positivas,
tu benevolencia expuesta.
Para cuando apagues el aparato,
habrás vendido tu alma por un like,
y eso vale menos que un centavo.

miércoles, 28 de enero de 2015

El don (o el poema más triste)

Así como yo, muchas mujeres,
poseen un don triste y complejo;
y es que de todas sus opciones,
siempre escogen al más pendejo.